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Del Potro una historia de tenacidad y mentalidad

19 de Marzo de 2018. Cada partido de tenis es un mundo. Y cada victoria, en un circuito que no regala nada, cuenta. Hay triunfos esenciales y épicos, hay otros en los que quizá lo que está en juego no sea tan relevante, pero siempre hay esfuerzo y emoción. También hay algarabía y alegría, un concentrado de emociones que envuelven cada definición de cualquier encuentro antes del tan añorado ‘juego, set y partido, Del Potro’. No importa la parte del mundo ni el rival, en definitiva, todo suma para poder llegar a una estadística de peso que menos de 80 jugadores en la historia del tenis han alcanzado. En esa tiranía de los números redondos, Juan Martín Del Potro alcanzó las 400 victorias en el ATP World Tour. En su caso, con una efectividad de victorias superior al 70% (400-159) y un camino por lo menos particular, un logro multicausal como la mayoría de las destacadas victorias deportivas.  Del Potro una historia de tenacidad y mentalidad.

“Jamás me hubiera imaginado tanto”, reconoce Del Potro con humildad. “Es muy especial llegar a esa cifra después de todo lo que he pasado, de todos los sacrificios”, sintetizó el argentino para ATPWorldTour.com . Del Potro es un hombre que puede decir que vio el túnel e incluso la luz que anticipa el más allá en su vida deportiva. Y volvió de eso. En varias oportunidades. Los que pasan por esas experiencias suelen darle valor sólo a lo importante, y en eso parece estar el argentino, en un nuevo proceso de disfrute, camino a cumplir los 30 años y a 10 años de sus primeros títulos y poco más de sus iniciales victorias en el Circuito.

Líderes Argentinos En Victorias (Era Open)


 Jugador  V-D Carrera
 Guillermo Vilas  929-286
 Juan Martín Del Potro  400-159
 David Nalbandian  383-192
 Jose Luis Clerc  375-148
 Juan Mónaco  342-171

La historia de Del Potro tiene un origen, un pasado y un detrás de escena en el que en cada momento lo que más ha definido ese camino ha sido su cabeza y lo que bulle en su interior en cuanto al tenis. “Desde los 8 años que se notaba que era especial, que tenía otra convicción para competir, otra idea de juego y otra cabeza. Siempre fue un apasionado y para él intentar ganar era todo, es todo”, analiza para ATPWorldTour Marcelo Gómez, su formador y entrenador durante más de 10 años.

De hecho, Gómez fue quien recibió a Del Potro en la escuelita de tenis del club Independiente de Tandil con apenas seis años. En ese momento, el entrenador trabajaba todo el día en el club con los más chicos, con los jóvenes que ya competían a nivel nacional como Mariano Zabaleta o Juan Mónaco y hasta con los adultos que tomaban clases. Pero con Juan [Juan a secas, así lo nombra cada vez], un puñado de días le sobraron para darse cuenta que ese chico espigado de madre maestra y padre veterinario rural era un diamante en bruto.

“Enseguida me di cuenta de que Juan tenía mucha pasta, cuando estaba en la cancha se transformaba; no importaba contra quien… cuánto más grande y mejor jugara el otro mejor, más se prendía y cuando más lo exigían mejor rendía”, afirma Gómez, quien repite una y otra vez lo competitivo que era en cada situación, hasta para jugar a las cartas. “Hemos estado en un Aeropuerto a punto de perder un vuelo por quedarnos jugando al truco y tener que jugarle veinte partidos porque hasta que no me ganaba al menos una vez no quería parar… y ese es su motor. Es un tipo que hasta no logra un objetivo que tiene no para”, considera.

“Las cosas que hoy ven que hace las hacía desde chiquito: volver de partidos increíbles, luchar como lucha. Hacer cosas difíciles cuando la situación es crítica. Jugadas muy elaboradas que la gente quiere ver cuando hay situaciones complicadas. Siempre tuvo el desafío de ir por más. A los 10 años me dijo que quería ganar el US Open y lo hizo diez años después”, analiza Gómez, quien hoy es parte del Equipo de Desarrollo de la AAT.

Nada lo amedrentaba al pequeño Del Potro, ni siquiera jugar contra rivales más grandes que él; al contrario, los desafíos lo motivaban. Cuanto más inalcanzable parecía el blanco, mayor empeño ponía para alcanzarlo. Así se formó, así evolucionó y así creció. Así se hizo profesional y se impuso en un mundo tan exigente como el circuito ATP, desde que consiguió su primer punto ATP con 15 años.

“Hizo una carrera muy dura, le dieron muy pocos Wild Cards y fue todo con esfuerzo personal. La construcción de su carrera fue con mucho sacrificio, de competir contra los mejores del mundo en inferioridad de condiciones y eso lo hizo muy fuerte ya desde ese momento”, sostiene Gómez. No obstante, el ascenso de Del Potro fue rápido y sostenido.

El despegue llegó en 2005, año que lo empezó más allá del puesto No. 1000 y lo terminó 159º, como el jugador de mayor crecimiento en el ranking. Ganó su primer Future en Buenos Aires y su primer Challenger en Montevideo.

En enero de 2006, Del Potro debutaba en el ATP World Tour con una victoria ante el español Albert Portas en Viña del Mar, Chile, con apenas 17 años, por 6-2, 6-2 para conseguir su primer triunfo ATP. “Le ganó bien y después hizo un partidazo con Fernando González y la gente estaba enloquecida. Cuando Juan descubría lo que había que hacer en un partido o planteábamos una táctica no se salía nunca de eso y eso lo diferenciaba del resto”, contó Gómez.

A aquel torneo, Del Potro viajó con Pablo Fuente, tenista argentino de Necochea, ciudad cercana a Tandil y que hizo su carrera en los torneos Future y en los interclubes Europeos y que colaboraba con Gómez por ese entonces. “Una cosa que nos acordamos siempre es que el tenía una de las zapatillas media rota y no tenía otras y las arreglamos con un pedazo de cartón, a lo guerrero y jugó todo el torneo con ese par”, cuenta entre risas. “Pero ya era muy maduro, dentro y fuera de la cancha. Yo le llevo doce años y hablábamos a la par, tenía una cabeza distinta”, rememoró Fuente.

Un par de meses después, Del Potro debutaba en un Grand Slam en Roland Garros con una derrota ante Juan Carlos Ferrero, pero cerraba el año llegando a cuartos de final en Basilea y un lugar entre los cien mejores: 91º, el más joven de la lista. Ya sumaba 10 victorias ATP. Estaba muy cerca del gran escenario: a los 18 años ya estaba instalado entre los mejores 100 jugadores del mundo. En 2007, el italiano Alessio di Mauro marcó su estreno y primer avance en un Grand Slam en el Abierto de Australia. Venía de llegar a sus primeras semifinales en el torneo de Adelaida, y luego alcanzaría los cuartos de final en Nottingham y octavos de final en los ‘Masters Series’, como se denominaban por esa época, de Miami, Cincinnati y Madrid. En este último venció a Tommy Robredo, número 9 del mundo, y consiguió así su primer triunfo sobre uno de los jugadores que formaban parte de los diez primeros del mundo.

Luego de trabajar con el entrenador Eduardo Infantino, en febrero del 2008 Del Potro comenzó un camino con Franco Davin, el coach con quien Gastón Gaudio había ganado Roland Garros y de vasta experiencia, y el preparador físico Martiniano Orazi, encargado de seguir moldeando la estantería. “Lo fuimos construyendo desde abajo hacía arriba, para que tuviera fuerza y potencia. Al día de hoy, cuando llega con buenos apoyos su juego es letal”, analizó el preparador físico y reconoce que, por esos tiempos, Del Potro se sentía incómodo en los desplazamientos y le preocupaba la (falta de)resistencia.

Junto a Davin y Orazi, Del Potro ganaría 18 de sus 21 títulos en el circuito, incluido el US Open 2009. “Mi primer viaje con Juan fue justo a Stuttgart”, cuenta Orazi para ATPWorldTour.com. Allí el tandilense ganó su primer trofeo en una seguidilla de cuatro trofeos consecutivos. Nunca antes un tenista había ganado sus primeros cuatro títulos (Stuttgart, Kitzbühel, Los Angeles y Washington) de esa forma. “Se lo veía con unos entrenamientos superlativos y después lo llevó a la cancha. Hasta que no ganas algo no tenes la seguridad de que sos bueno y el ahí hizo un click”, relata Orazi a la distancia.

Más allá de aquel primer trofeo en el que venció a Gasquet, Orazi lo que más recuerda es lo que vino después. “Cualquier otro jugador se quiere volver a festejar. Nosotros salimos en auto después de la final camino a Kitzbühel. Estaba super enfocado y quería más. Siempre tuvo esa mentalidad de No.1”, cuenta y finaliza: “Lo que hizo es super destacado en toda su carrera, ahora cómo se recuperó y seguirá ahí arriba y ganando cosas, no tengo dudas”.

El momento cumbre sería en 2009, al coronarse en el US Open tras dejar atrás a Rafael Nadal en semifinales y a Roger Federer en la definición, para darse a conocer al mundo entero. Desde ese momento de gloria en Flushing Meadows, Del Potro comenzó a sumar fanáticos en todo el mundo que al día de hoy lo hacen sentir local en todas partes. ¿Qué siente el argentino cuando todo un estadio corea su nombre? “Es algo único. Algo tiene que ver mi historia… que haya estado dos veces 4º del mundo y las lesiones me cortaron el crecimiento. Que con 20 años le gane a Federer su quinta final consecutiva en Nueva York y tenía la proyección para pelear el primer lugar. Porque estuve a punto de no jugar más, porque he sufrido… me han pasado cosas fantásticas, siento que estoy viviendo mi propia película”, se sincera Del Potro.

Del Potro

El sufrimiento al que se refiere el argentino es todo el tiempo que no pudo competir: tres temporadas casi completas (2010, 2014 y 2015) perdió el tandilense por las cirugías en sus muñecas, una en la derecha, tres en la izquierda, las tres últimas en un periodo de apenas 15 meses. Casi otro año entero jugó infiltrado, hasta estuvo muy cerca de anunciar su retiro a mediados de 2015, cuando, inclusive, le costaba levantarse de la cama para desayunar. “Lo que me pasó es un reflejo de la vida, te puede cambiar todo en un segundo. En 2009 me cambió la vida ganando el US Open, pero pocos meses después me volvió a cambiar la vida con la lesión en la mano. Pasé de ser ‘el futuro número uno del mundo’ a no ser nada. Pasa todo tan rápido. Me di cuenta de que sin tenis, no podía estar”, reflexionaba el argentino en 2011, cuando lograba su primer regreso al circuito, desde el No. 485 en enero a 11º en diciembre.

“Es muy impresionante todo lo que ha logrado Del Potro. Es interesante ver cómo adaptó su juego después de las cirugías. Es el típico jugador que siempre vale mucho más que su puesto en el ranking. Estar bien arriba, ese el lugar al que pertenece”, aseguró Roger Federer hace un tiempo. “Fue duro verlo operarse tantas veces, saber que no podía estar jugando. Disfruté de los partidos cada vez que jugué contra él, creo que es uno de los jugadores que mejor le haya pegado nunca a la pelota”, añadió el suizo en 2016.

La opinión de Federer se respalda desde los números: desde que Del Potro volvió al circuito en febrero del 2016 en Delray Beach, con total incertidumbre sobre su futuro y como No. 1042 del ranking, el argentino logró recolectar en pocos meses de esa temporada y en forma furiosa, triunfos ante las mejores raquetas del mundo: Andy Murray, Novak Djokovic, Rafael Nadal, Stan Wawrinka, Marin Cilic y David Goffin. Fueron 81 victorias ante 31 derrotas, con una efectiva superior al 72% y múltiples logros: con una nueva medalla olímpica en Río y los títulos por duplicado en Estocolmo y su última conquista, en Acapulco, su 21º trofeo, el 8º ATP500 de su carrera y el primero desde 2013, para revalidar su condición de Top 10 por primera vez en cuatro años.

El cuerpo tiene memoria y la Torre de Tandil demostró no haberse olvidado de jugar al tenis, al contrario. Ocho veces pudo vencer en su carrera a jugadores Nº1 y 49 ante Top 10. Una medalla de bronce y otra de plata olímpica y campeón de la Copa Davis son casilleros destacados también de su currículum.

“Hoy estoy top ten después de mucho tiempo. Y yo trato de ver toda la película a lo largo de los años y no solo el ranking de este lunes, ni de algún torneo y mis últimos meses. Trato de empezar con la foto que recuerdo haber posteado en Miami, en mi primer entrenamiento [30 de septiembre de 2015], y cuando no sabía cuándo iba a volver a jugar”, explicó, sereno, durante el último Abierto de Australia.

“En este período pasaron muchas cosas y hoy me siento en esta situación: ni siendo el más positivo del mundo me hubiera imaginado volver”, sentenció Del Potro, quien formó un firme equipo de trabajo con Sebastián Prieto como entrenador, su preparador físico Leonardo Jorge y los kinesiólogos Diego Rodríguez y Germán Hünicken.

Del Potro no solamente alteró su patrón de juego en base a las necesidad, también agregó rutinas para cuidar su físico y no reincidir en lesiones. “Hace varios años que viajo con fisioterapeuta, cuido mucho mi salud. Mis muñecas, sobre todo. Que fueron los grandes problemas de mi vida. Me hago tratamiento preventivo y de recuperación de cada entrenamiento y cada partido”, aseguró. “He pasado por muchos quirófanos, muchas cirugías, mi carrera es un poco atípica a la de otros tenistas. Pero mientras el cuerpo me siga resistiendo y yo siga teniendo ganas de jugar, lo voy a seguir haciendo con mucha alegría y por mucho tiempo más”, finalizó.

La saga Del Potro continúa siendo una historia en pleno desarrollo.

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