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Nuevo contrato laboral entre la NFL y el sindicato de jugadores

NFL anuncia el Tope Salarial para su nueva temporada

Lo importante que debemos saber acerca del estado actual de las charlas en torno a un nuevo contrato laboral entre la NFL y el sindicato de jugadores es que las partes, de hecho, están hablando., Es algo monumental porque si nos remontamos 10 años al pasado, hasta el final del acuerdo laboral previo, no lo estaban haciendo. Los propietarios habían decidido darlo por terminado y ejecutar un cierre patronal en el 2010 en un esfuerzo por hacer volver la división de ingresos a su favor. Hicieron justamente eso. Nuevo contrato laboral entre la NFL y el sindicato de jugadores.

En esta ocasión, con dos campañas completas restantes antes de que acabe el convenio laboral, las partes ya han comenzado sus negociaciones y tienen programado intensificarlas este verano. Incluso hay algo de motivación para tenerlo finalizado antes de que inicie la temporada del 2019, lo que borraría cualquier posibilidad de un indeseable paro y permita a la liga entrar de lleno a su campaña del “NFL 100”, además de renegociar oportunamente sus contratos televisivos.

Todo eso suena grandioso, pero probablemente no sea así de simple, ¿no? Se trata de una negociación compleja con obstáculos, puntos muertos y puntos de acuerdo, cuyos detalles específicos nadie puede prever desde este lado del asunto. Las negociaciones laborales colectivas, para la vasta mayoría de quienes no tienen experiencia en ello, es una serie de concesiones de ida y vuelta, tema por tema. Hasta cierto punto, todo tiene un precio. Y si eres, digamos, la NFLPA, y en un par de meses vas a descubrir que una de las prioridades de los propietarios es algo inesperado, eso podría cambiar tu opinión acerca de algo que no esperabas ceder. Sería un error entrar a las negociaciones con un solo tema central en mente, y los negociadores experimentados involucrados lo entienden.

Con todo eso en mente y con la comprensión total de que falta un largo camino por recorrer, y no conocemos los temas donde se harán las mayores concesiones, echemos un vistazo a algunos de los temas alrededor de los cuales pueden girar las charlas del acuerdo laboral. Piensen en ello como una especia de guía para las discusiones que vendrán.

Las dos macrocategorías en que se dividen los temas son bastantes simples: económicas y no económicas. Se han tocado en pláticas separadas hasta el momento, tanto entre jugadores y propietarios, como por parte de empleados por parte de ambos. La NFLPA has asegurado públicamente que no le interesa ceder en temas económicos, así que es algo que vale la pena recordar al tiemp oque comenzamos con los temas económicos.

La repartición de ingresos

El actual acuerdo laboral prevé que la porción de los jugadores promedie al menos el 47 por ciento de todos los ingresos de la liga a lo largo de los 10 años del acuerdo. Aquí es donde la NFLPA recibió sus mayores críticas respecto al convenio del 2011 porque el mayor éxito de la estrategia del cierre patronal era reducir la porción de los jugadores con respecto al convenio del 2006: En aquél documento, los jugadores recibieron el 60 por ciento de los ingresos de la liga, pero la NFLPA señalaría que no se trata de una comparación justa porque bajo el convenio previo, los jugadores recibieron una porción de los ingresos netos (significando que ocurría después de que los propietarios tomaban una parte), mientras que bajo el actual los jugadores toman su porción de los ingresos brutos, brindando a los jugadores mayor voz respecto a cuánto puede tomar los propietarios del total, y para qué.

De cualquier modo, se puede esperar que el lado de los jugadores solicite un incremento en la porción de los jugadores de los ingresos brutos para el siguiente acuerdo. Es un principio tan sencillo como cualquiera que se pueda encontrar en la cobertura de las negociaciones. A los jugadores les gustaría recibir más del dinero que genera la liga, y a los propietarios les gustaría mantener las cosas como están.

Conclusión: Lo más probable es que se hagan algunas concesiones financieras por una parte o la otra que afecten a la resolución final aquí, y la más importante por parte de los propietarios viene en el siguiente punto.

Créditos para estadios

Históricamente, el acuerdo laboral ha brindado a los propietarios la posibilidad de sacarle algo de dinero al total bruto de ingresos, antes de repartirlo con los jugadores, para destinarlo a la construcción de estadios nuevos o remodelación de estadios existentes. los propietarios efectivamente se acabaron ese dinero durante la primera mitad del actual acuerdo; en este punto, serían incapaces de conseguir más créditos para estadios sin disminuir la tajada de los jugadores de los ingresos brutos por debajo del 47 por ciento, lo que no está permitido. Esto es considerado por muchos conectados a las charlas como el motivo principal por los cuales a los dueños les interesa finalizar un acuerdo lo más pronto posible, dado que requieren dinero para ayudar con proyectos de estadio en sitios como Buffalo, Cleveland, Jacksonville, Carolina, Washington e incluso Los Angeles, donde el propietario de los Rams, Stan Kroenke, disfrutaría de un poco de ayuda de la liga para su ambicioso proyecto.

Si los créditos para estadio son, de hecho, la motivación principal para que los propietarios acuerden un nuevo convenio pronto, entonces son la base para la mayoría, si no es que todos, los temas económicos del acuerdo eventual. La NFLPA estará abierta a la idea de nuevos créditos para estadios, pero también querrá establecer un precio para ellos. Simplemente por lanzar algunos números al azar: si, por ejemplo, los propietarios elevan la tajada de los jugadores hasta 53 por ciento, pero pueden emplear hasta un 3 por ciento para créditos de estadio, eso elevaría la porción mínima de los jugadores hasta 50 por ciento, lo cual podría ser aceptable para ellos.

Aparte de los números en crudo, será importante recordar que los jugadores probablemente no querrán devolver algunos de los controles conseguidos en el acuerdo del 2011 respecto a la habilidad de los dueños de sacar dinero para cubrir costos de estadio. las actuales reglas de créditos para estadio requieren que los propietarios etiqueten el dinero para usos específicos, y mostrar un retorno mínimo contra la inversión. El directivo del sindicato, DeMaurice Smith, sugirió en entrevista con ESPN el pasado verano que los jugadores podrían buscar, si los propietarios desean sacar costos de estadio de la parte de los jugadores, tener una voz respecto a dónde y cómo se construyen esos estadios. Eso podría ser descabellado, pero demuestra que sienten los jugadores respecto al tema de los créditos para estadio: saben que es importante para los dueños y piensan que es la base sobre la cual asegurarían otras concesiones financieras.

Conclusión: El punto hasta el que los propietarios estén dispuestos a conceder en otros temas les dirá lo importante que es éste de los créditos para estadio en ellos. La sensación es que es clave. los jugadores posiblemente accederán a una nueva ronda de créditos para estadio, pero de regreso, deben ser capaces de ganar en otros temas, como algunos de los que vienen marcados abajo.

La etiqueta de jugador franquicia, la opción al quinto año, y la regla de los fondos completos

La noción sorpresivamente popular de que los jugadores de alguna manera puedan asegurar contratos completamente garantizados como condición para el nuevo acuerdo laboral está enraizada en la fantasía. Nada en el contrato laboral de la NFL prohíbe contratos completamente garantizados, de la misma manera en que no hay nada en los convenios laborales de la NBA o MLB los exijan. Contratos completamente garantizados se convirtieron en la norma aceptada en esos deportes porque, a lo largo del tiempo, jugadores y agentes insistieron en que no firmarían otra cosa.

Hasta este punto, el único veterano de la NFL que ha asegurado un contrato completamente garantizado es el pasador de los Vikings, Kirk Cousins. Quarterbacks como Aaron Rodgers y Russell Wilson, quienes negociaron extensiones de contrato con posterioridad, han declinado empujar el tema lo suficiente como para asegurar contratos completamente garantizados, y hasta que ese tipo de jugadores lo haga, es difícil imaginar convenios de NFL que se parezcan a los de la NBA o MLB.

Habiendo dicho eso, la NFLPA esta temporada baja ha pedido y recibido retroalimentación de jugadores y agentes respecto a posibles cambios a la estructura económica que les pueda ayudar a conseguir contratos más favorables. El tope salarial en sí mismo es la mayor restricción al poder para cobrar de los jugadores, pero ellos no creen que los propietarios estén abiertos a una conversación para eliminarlo, así que la atención se voltea a otros mecanismos que restringen económicamente, como la etiqueta de jugador franquicia, la opción al quinto año de contrato para novatos de primera ronda, y la antigua regla de la liga de los “fondos completos”.

De esas tres, la de fondos completos es probablemente la que mejor oportunidad de eliminar por completo tienen los jugadores, porque no existe razón moderna para sostenerla. La regla requiere a los equipos depositar en fideicomiso cualquier porción de un contrato de un jugador que está completamente garantizado. Por ejemplo, cuando Cousins firmó un convenio por tres años y 84 millones de dólares que le pagó 25.5 millones de dólares en el primer año, los Vikings debieron depositar los 58.5 millones de dólares restantes en una cuenta para asegurar que pudieran pagar todas las garantías futuras.

La regla es empleada por los equipos como excusa común cuando dicen a los agentes que no pueden garantizar más dinero, pero es ridículo. Es una reliquia de hace cuatro o cinco décadas, cuando existía una posibilidad legítima de que los equipos no pudieran cubrir sus nóminas. Obviamente, con los ingresos de la liga ahora alcanzando los 15 mil millones de dólares anuales, y los equipos siendo traspasados por más de 2 mil millones de dólares, ya no es una preocupación, y como resultado, a los jugadores y agentes les gustaría ver que esa regla –y por tanto, la excusa– sea abolida.

A los propietarios les gusta la etiqueta de jugador franquicia, que les permite retener a un jugador por año para impedir que llegue al mercado de la agencia libre, y no les interesa que se pierda. Pero el sindicato podría buscar alteraciones en el modo en que es aplicada, el costo de aplicarla, y otros medios para desincentivar a los equipos de abusar de ella.

Lo mismo con la opción al quinto año, que permite a los equipos evitar que sus reclutas de primera ronda lleguen al mercado abierto (y demorar el uso de la etiqueta de jugador franquicia sobre ellos) por un año adicional luego de que expira sus acuerdos originales. La compensación para novatos fue un punto prioritario para propietarios hace 10 años, y como resultado, este acuerdo laboral incluye una escala de pagos a novatos en la parte más alta del draft y la opción al quinto año de contrato, lo que demora su primer gran día de pago como agentes libres. Si se buscan lugares donde los jugadores busquen concesiones financieras de los propietarios a cambio de algo como créditos para estadios, aquí es donde podrían hallar soluciones.

Conclusión: El mejor modo de combatir la tiranía de la etiqueta de jugador franquicia, sería que los dueños aceptaran acortar la longitud de los contratos para novatos y permitir a los jugadores alcanzar antes la agencia libre. A Patrick Mahomes no le importaría ser etiquetado este año o el siguiente, por ejemplo, ¿pero en el sexto? No creo que suceda, pero no me sorprendería ver que la regla de los fondos completos sea abolida, las designaciones de posición para etiqueta de jugador franquicia alteradas, y el precio por usarla –especialmente más de una vez- incrementado.

Una temporada regular de 18 partidos

Esto parece haber sido legislado, y desechado, hace algunos años, pero fuentes aseguran que de hecho ha sido reflotado en algunas discusiones preliminares.

Algunos propietarios están a favor de expandir la temporada regular de 16 encuentros a 18, eliminando dos encuentros de pretemporada en el proceso. En este punto, el tema parece ser imposible para los jugadores, cuya investigación apunta a que una campaña de 18 encuentros reduciría la carrera promedio de 3.4 años a 2.8 (tiempo que no es mínimo dado que tres años es el punto en el que los jugadores aseguran pensión post-retiro y plan de beneficios) y sumaría únicamente unos 10 millones de dólares en ingresos por equipo.

Pero aquí lo sumamos como ejemplo de un tema marginal que puede, posiblemente, convertirse en algo significativo si pasara algo imprevisto. Hay un precio para todo, ¿no es así? Si los propietarios desean una campaña de 18 partidos lo suficiente como para ofrecer a los jugadores, digamos una tajada del 70 por ciento de los ingresos, los jugadores tendrían que escuchar. Pero es extremadamente improbable que las partes encuentren un justo medio en este tema.

Conclusión: No va a suceder.

Servicio médico de por vida para jugadores y sus familias

Se trata de un ejemplo perfecto de un tema que parece más sencillo de lo que es. El concepto de servicios médicos de por vida es uno que todo jugador apoyaría, en teoría, y algunos ya han sido muy vocales en cuanto a su respaldo. Pero hay un par de obstáculos que lo hacen meta improbable.

Primero que nada, una política de servicio médico de por vida no cubriría lesiones en el lugar de trabajo, razón primordial por la cual un ex jugador de NFL necesitaría servicio médico. Si se necesita un reemplazo de rodilla a la edad de 45 por una lesión sufrida a los 30 jugando fútbol americano, se va a requerir una reclamación de compensación para trabajadores exitosa.

La NFLPA rutinariamente alienta a os jugadores a interponer reclamaciones de compensación por cualquier lesión que sufren, mayor o menor. Pero muchos jugadores no lo hacen, en parte por miedo a que el equipo (como hacen muchos patrones en distintas industrias) la disputen. Cada equipo de la NFL recibe un crédito de tope salarial del total de ingresos para cubrir sus diferentes seguros laborales, pero el problema es que todos los equipos reciben la misma cantidad, pese al hecho de que las leyes que rigen los reclamos de compensación de trabajadores varían de estado a estado.

Mientras que los créditos que reciben los equipos ostensiblemente facilitan que los jugadores cobren esas reclamaciones, en la práctica no funciona así. Simplifiquemos y digamos, por ejemplo, que los Browns y Bengals pagan 1 millón de dólares anuales en seguros contra reclamos de compensación de trabajadores al año porque las leyes laborales en Ohio son más favorables para los patrones, pero los 49ers, Raiders, Chargers y Rams pagan 4 millones de dólares anuales porque las leyes en California son más favorables a trabajadores. Esto significa que el crédito, que es un número fijo, no ayuda a los equipos de California tanto como ayuda a los equipos de Ohio, lo que eleva la probabilidad de que los equipos de California disputen un reclamo.

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Durante las negociaciones laborales del 2011, la NFLPA propuso un nuevo sistema que fijara los créditos para compensaciones laborales proporcionalmente, en lugar de una porción fija, significando que equipos con mayores costos de seguro recibirían más que los equipos con menos costos de seguro. Pero la medida falló porque (¡Sorpresa!) los equipos de los estados con menos costos de seguro no lo aprobaron. Luego, las cosas se pusieron feas cuando equipos en California, Louisiana y otros lugares cabildearon legislaturas para aprobar leyes que dificultaran a atletas profesionales calificar para compensaciones laborales. Ustedes recordarán a Drew Brees prestando su nombre a la posición a dicha ley en Louisiana.

Incluso si los jugadores pudieran asegurar un servicio médico de por vida para ellos y sus dependientes, no solucionaría su mayor problema, que es el cuidado para problemas resultantes de lesiones en el lugar de trabajo. Lo que el sindicato dice a sus trabajadores en este punto es que el Affordable Care Act ha facilitado mucho a la gente con condiciones preexistentes obtener cuidados médicos, así que dirige a los jugadores a la ACA como solución a este problema.

Por lo que respecta a cuidados médicos de por vida no relacionados a lesiones, la NFLPA dijo que investigó el costo potencial y lo halló prohibitivo. Una fuente del gremio dijo que acudieron a “cuatro o cinco” diferentes proveedores importantes de cuidados médicos, y solamente uno de ellos estuvo dispuesto a hacer el trabajo actuarial y ofrecer un estimado. El costo estimado de cuidado médico de por vida para jugadores y sus familias era de entre 1.5 mil millones y 2 mil millones por año. Sacando esa cantidad de la tajada de los jugadores de los ingresos bajo el actual acuerdo laboral, la unión estima que la tajada se reduciría efectivamente de un 47 por ciento a un 43 por ciento. Es un costo pesado en un momento en el que los jugadores están interesados en incrementar su tajada de los ingresos de la liga.

¿Valdría la pena? Probablemente no. Si la investigación de la liga a ex jugadores es precisa, la mayoría de jugadores de la NFL terminará encontrando otro empleo y recibiendo cuidado médico a través de eso. El actual acuerdo laboral ofrece a jugadores y sus familias cinco años de servicio médico al término de su carrera como un puente hacia un teórico siguiente empleo, y la NFLPA dice que alienta a aquellos que no encuentran otro empleo a conseguir cuidados médicos a través de la ACA.

La posibilidad de servicios médico de por vida como tema del acuerdo laboral suena grandiosa, pero cuando se trata de revisar números, podría no vale la pena el costo.

Conclusión: No parece que la NFLPA piense que se trate de un tema que necesitan empujar. No esperen que suceda algo aquí.

Política contra drogas

Se trata de uno de los temas no económicos en los que debe existir algo de optimismo respecto a cambio significativo. El reciente anuncio conjunto entre la NFL y NFLPA respecto a nuevos programas de salud mental indican que ambas partes trabajan de modo conjunto en temas como la salud mental a largo plazo de los jugadores, y cambios potenciales a la política de drogas podrían servir como evidencia de ello.

Tomen, por ejemplo, el caso de la mariguana. Parece existir una fuerte sensación de que ambas partes están de acuerdo en que los actuales castigos bajo el acuerdo laboral previo respecto a violaciones relacionadas a la mariguana son extremos y han sido rebasados, y algunos del lado de los propietarios han pedido que se eliminen totalmente las pruebas de control por mariguana. Las partes exploran el mejor modo de tocar el tema, incluyendo la adopción de algo como el modelo de NHL, que realiza pruebas de control por mariguana, pero no disciplina a los jugadores por usarla. La idea sería usar las pruebas de control de mariguana como herramienta para identificar a los jugadores que podrían estar empleando la droga para tapar una lesión o lidiar con otro tema fuera del campo en el que podrían recibir ayuda, quizás bajo las nuevas iniciativas de salud mental.

De nuevo, es importante recordar que es improbable que los jugadores acepten una concesión de los dueños que sea un tema no económico como mariguana a cambio de una concesión financiera. Pero parte de estas pláticas involucran mejoras a la política de drogas de la liga, y parece que ambas partes están dispuestas a discutir cómo mejorar.

Conclusión: Esperen que la penalidad por uso de mariguana sea significativamente menor, si no es que eliminada por completo, bajo el nuevo acuerdo.

El poder disciplinario del comisionado

Ha habido quejas de jugadores por años respecto al hecho de que el comisionado Roger Goodell tiene control completo de las medidas disciplinarias a jugadores, y esas quejas han crecido en intensidad desde que la liga estableciera la política de conducta personal en el 2014 sin una negociación en el acuerdo laboral de por medio. Es poco probable que los jugadores puedan salirse con la suya en un intento por acabar con esa política de conducta personal y reemplazarla con algo negociado como parte del convenio nuevo, pero algunas personas cercanas a las negociaciones creen que Goodell está al menos dispuesto a entablar conversación con la unión respecto a mediación neutra para temas de disciplina. De nuevo, todo tiene un precio, y si la NFLPA está dispuesta a conceder algo en un tema de importancia para los dueños, es posible que un acuerdo vea un cambio en el modo en que se administran los castigos.

Conclusión: Históricamente, la unión no lo ha tenido como un tema prioritario porque un porcentaje muy pequeño de jugadores se meten en problemas disciplinarios en algún punto de sus carreras, y el sindicato prefiere pelear por temas que afectan a todos los jugadores. Pero por el alto perfil de algunos de estos casos –y la creencia entre jugadores en que, si Tom Brady puede verse quemado por este sistema, cualquier puede ser quemado– se trata de un tema en el que espero que la NFLPA busque cambio. También creo que pueden obtenerlo, nuevamente, dependiendo del costo de la concesión. Nunca entendí por qué Goodell deseaba realizar esta parte del trabajo, de cualquier manera, y no lo culparía si estuviera cansado de ello.

Salud y seguridad de los jugadores

La gran victoria de los jugadores en el más reciente acuerdo laboral fue asegurar una reducción en los requerimientos laborales de temporada baja, disminuyendo significativamente el tiempo en el que deben estar en las instalaciones. Se ha convertido en un punto contencioso con coaches y aficionados que se quejan de jugadores ejerciendo su derecho de mantenerse alejados cuando no están obligados a estar allí, y los propietarios han escuchado esas quejas de sus coaches.

Ciertamente es posible que los propietarios puedan buscar, de parte de sus coaches, recuperar algo de lo que ganaron los jugadores en este tema la última vez. Pero considerando el significado financiero de algunos otros temas, es difícil imaginar que peleen demasiado aquí. Es incluso más difícil imaginar que los jugadores concedan algo de lo que han ganado en esta área. Algunos han flotado la idea de relajar las reglas que limitan el contacto entre coaches y jugadores de primer año, y es posible que se vean algunos ajustes en ello, pero probablemente no haya cambios significativos a las reglas de temporada baja.

De otro modo, la NFLPA seguirá apretando en temas que apretó durante la vida del actual convenio laboral, como el protocolo para conmociones, responsabilizar a los equipos por violar las reglas de trabajo de temporada baja, y mantener un estándar en temas como condiciones de campo, un tema que desempeñó un rol la temporada pasada cuando el juego planeado para la Ciudad de México entre los Chiefs y Rams debió ser mudado a Los Ángeles.

Conclusión: No se sorprendan si la NFLPA pide –y obtiene– castigos específicos para equipos que violan el protocolo de conmociones y las normas de trabajo de receso de campaña. Estos temas han sido modificados vía acuerdos conjuntos durante la vida del actual acuerdo laboral, y podrían terminar siendo legislados de manera oficial en el próximo.

Beneficios para ex jugadores

Se trata de otra área en la que la NFLPA reclama un grado de victoria en las negociaciones del 2011, cuando se estableció un “Legacy Fund” al cual hacen donaciones los propietarios. El fondo beneficia a más de 4,700 ex jugadores con derechos completamente devengados en el programa de pensiones de la liga previo a 1993.

Fuentes del lado de la NFLPA dicen esperar construir sobre eso y pedir mayores beneficios para jugadores en el siguiente acuerdo.

Conclusión: Si los propietarios estaban dispuestos a contribuir aquí previamente, no hay razón por la que no deban seguir haciéndolo. Se trata de un tema en que ambas partes pueden salir luciendo bien.

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