CABAÑAS EN EL CORAZÓN Y LA MENTE...

...de jugadores y afición

MÉXICO, Feb 01 de 2010, (ESPN).- Convertido en un templo de fe, de esperanza, de vida, el Azteca dedicó el domingo a su "Salvador". Y lo llevó en el alma, en el corazón, en el espíritu, en el aliento, en el ánimo, y en el vigor de un pueblo fiel y entregado.

El América lo extrañó, lo anheló y lo soñó en cada centímetro de la cancha, pero justo a tiempo, él despertó, abrió los ojos y vio como su equipo ganaba bajo su propia inspiración. Falso, mentira... Chava no dejó de jugar el partido hoy. Él siempre estuvo ahí, nunca se fue, jamás se marchó porque el América no, pero el cielo sí que puede esperar...

América derrotó a los Indios

Llueve, hace frío y el viento sacude los árboles...
No es una tarde común y corriente de domingo en el Estadio Azteca. Cada mensaje, cada leyenda, cada argumento está ligado directamente a la fe de un equipo y a la preservación de los más sagrado que tiene el ser humano...

Los aviones pasan como saludando el cielo de Santa Ursula...
Las banderas, desde los autos, son extrañas a las acostumbradas tricolores...
Los sellos tienen una nueva denominación...
Los globos blancos que santificarán la jornada...
Las camisetas, los gorros y los letreros piden que el milagro, finalmente, se complete...

LOS MENSAJES PARA "EL SALVADOR"
El americanismo preocupado, impaciente, compungido no tiene que ver, esta vez, con la cancha...
El americanismo de hoy está lleno de plegarias, de rezos, de suplica, de creencia, de invocaciones...
"Nadie es tan grande como tú...", "Mi mejor regalo de cumpleaños es tu recuperación...", "Chava: nos has dado tantas alegrías", "El Cielo puede esperar" y hasta una amenaza directa para quién es aparentemente el agresor...
El Azteca sabe perfectamente a lo que vino esta tarde y tiene vida, tiene corazón y tiene pundonor para provocar una extraordinaria entrada cuando el rival se llama Indios y cuando apenas se juega la tercera fecha del Bicentenario...
Una enorme bandera paraguaya con el rostro de Cabañas aparece sobre la cabecera que tradicionalmente ocupa La Monumental...
Algunas caras serias, algunos gestos de ansiedad y el humo del primer cigarro que no se desvanece...
El Azteca está entregado a una fe profunda, con la que nadie tiene el derecho ni el privilegio de meterse...
Pável Pardo señala el nuevo propósito americanista del año...
El equipo jugará con dos mensajes en las mangas...
Y el técnico Chucho Ramírez ha reservado un asiento en la banca...
El America comienza el partido con 10 en la cancha, 11 en el corazón...

LOS MILAGROS DEL DOMINGO
Los milagros no ocurren en la cancha...
Los milagros están ocurriendo en la sala de terapia intensiva del hospital...
El América volvió a ser el América de la última época, esta vez, sin la espectacularidad, sin la velocidad y sin el tamaño de su principal figura...
Esqueda hizo un buen gol y se acordó de festejarlo como lo hace el paraguayo y Ochoa, en estas dos, estiro su santa mano y de nuevo maquilló el triunfo de su equipo.

Las candilejas que comienzan a encenderse...
El sol y el paliacate sobre la cabeza...
El pequeño que canta ilusionado...
Los mensajes colgados sobre la reja interior del estadio...
El indio solitario del horizonte...
Los ojos serios que quieren gritar algo...
El americanista que busca las respuestas en el bigote...
Las reacciones por el gol que no llega...
Las miradas impacientes, abrumadas, fatigadas...
El atardecer del domingo 31 de enero del año 2010 quedo ahí, perpetuado, inmaculado, sagrado y convencido de que alguien mucho más poderoso, mucho más sabio y muchos más grandioso es quién cuida a los fieles y a los jugadores de éste equipo de fútbol...

Cada lagrima, cada lamento, cada sollozo, cada suspiro de una larga semana....
El Azteca fue un templo de oraciones, de encuentro, de identidad...
Y nada ni nadie puede ignorar la realidad, nadie debe contarnos un cuento falso, imaginario, simulado...
El America jugó con Chava...
Lo tuvo en el corazón de sus compañeros, lo tuvo en el alma de sus fanáticos, lo tuvo en cada rincón de la cancha, lo tuvo la esencia de una tribuna que lo quiere y lo añora. No, Chava, no te vayas...
El cielo puede esperar... el América, no...


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Foto Mexsport

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