SIN IMPORTAR LA CAMISETA...

...hoy Todos somos Chivas !!!

REDACCIÓN, Ago 18 de 2010, (ESPN).- El fútbol mexicano podría estar ante la noche más sagrada de su historia. Y no sólo se trata de un equipo de fútbol, de unos colores, de una camiseta. Hay mucho más en juego.

Nunca he tenido ni tampoco nunca me ha interesado un reloj de oro. Soy muy simple en ese tipo de cuestiones, vulgar dirían algunos. Con que el reloj me de la hora y sea lo más sencillo posible, mejor, pero usted no tiene ni idea de lo que realmente significó ese reloj de oro en la historia de esta noche y en la historia misma del fútbol mexicano.

No puedo equivocarme cuando digo que la noche huele a los aromas más sagrados de todos los tiempos para el fútbol mexicano. Nunca antes se había presentado una oportunidad como esta y no importa de qué bando sea usted, no importa qué tipo de colores futbolísticos pinten su corazón. Olvídese de que son las Chivas, olvídese del Bofo y hasta de Jorge Vergara. Son 11 futbolistas mexicanos en una cancha, anhelando la gloria máxima del continente, demostrándonos y demostrándose que pueden ser competitivos ante la adversidad y en el nivel más puritano de la clase sudamericana del fútbol.

Las Chivas lo dejarán todo en la cancha

Pero no se crea eso de puritano y de clase. Chivas esta aquí, además de sus logros deportivos, por una escena poco puritana y nula en clase que permitieron los mandones del fútbol. Los de aquí y los de allá. Desde el mismísimo día en que Emilio Maurer dejó los Rolex (sí, los famosos relojes de oro) en la mesa de reuniones de la Confederación Sudamericana de Fútbol, comenzó a tejerse una historia de alta competencia y de fogueo a la cual, hay que decirlo, el fútbol mexicano no renunció.

Competir en Sudamérica le ha dado otro valor al juego mexicano. Hemos ganado en experiencia, en capacidad de competencia y hasta en mentalidad. Nos hemos medido contra los grandes clubes del sur que siempre se burlaban, en cierta forma, de la capacidad del mexicano para jugar al fútbol. Estábamos destinados y hasta predestinados a vivir siempre en la pobreza de nuestra área, conviviendo únicamente con nuestros vecinos y sufriendo los estragos de los innegables atrasos futbolísticos que padece la Concacaf. Vivíamos en nuestro pueblo, felices sí, pero no mirábamos más allá de nuestra parroquia futbolística.

Hoy es la noche. No hay más. Porque hace 10 años, tal vez un poco menos, aquel Cruz Azul compitió, ofreció grandes jornadas, sorprendió a todos y se quedó cerca, muy cerca. Otros, como el América, el mismo Chivas, el Atlas, el Morelia, el Monterrey y el Pachuca también han tenido dignas actuaciones en los escenarios sudamericanos.

Pero no se ofendan: ninguno de ellos es Chivas. Chivas juega con 11 mexicanos, Chivas es la envidia, el ejemplo, una forma de demostrar (maldita sea) que el mexicano puede jugar y competir, sin complejos en las mejores canchas del mundo. Nos guste o no nos guste, Chivas es un termómetro adecuado para medir qué tan bueno, qué tan malo y cuánto ha avanzado el fútbol de México.

No soy nadie para decirlo. Estoy seguro de que muchos levantarán la mano para protestar, algunos me tirarán de loco, de enfermo, de mentiroso, de fantasioso. Me llamarán el "hijo mal nacido de Joserra" y buscarán el nombre de mi progenitora para recordarme el 10 de mayo en pleno 18 de agosto. Habrá quién pida que me hagan el antidoping y hasta una prueba para medir los alcances de mi esquizofrenia, pero lo voy a decir, lenta, pausadamente, letra con letra, sentido a sentido para que todos los entiendan: Damas y caballeros, señoras y señores (incluyo a los y a las americanistas), hoy, esta noche, "todos somos Chivas".



Derechos reservados. Contenido propiedad de Sportsnet SC.

Ningún material puede ser copiado, utilizado o tomado sin el permiso por escrito de Sportsnet SC.

Foto Archivo

HNYH